22 de junio de 2017

Nubes de algodón

Imagen tomada en Madrid



Vincent Cunningham estaba ahí sentado mirando. Su madre murió cuando él tenía ocho años, unos seis meses antes de que me pidiera matrimonio por primera vez, y, como The Monkees, es un creyente. Tiene más o menos tatuado en el alma el Cielo en la versión estándard que nos enseñaron en la escuela. Para él se trata de alas y ángeles, arpas en abundancia, algo que personalmente no entiendo, y esas algodonosas nubes blancas que no albergan lluvia pero te dejan recostarte como si fueran sillones para poner los pies en alto y ver como llegan los santos.

Niall Williams – La historia de la lluvia