Cada 14 de febrero, la casa se llenaba de una luz que no venía de ninguna lámpara. Justo al anochecer, dos figuras aparecían sentadas frente a la mesa: un hombre de treinta años con ojos que contenían otoños y una mujer de piel verde y mirada estelar. Las copas brillaban con recuerdos líquidos, y las botellas guardaban promesas. Ellos no hablaban, pero sus miradas tejían constelaciones invisibles.
Los vecinos decían que era una ilusión, un eco de algo que nunca ocurrió. Solo algunos sabían que en otro tiempo el hombre había amado a una mujer que no era de aquí y que había prometido esperarla cada día de San Valentín, ya que sabía que el amor no entiende de especies ni distancias, pero si que conoce de encuentros que pueden desafiar la lógica del universo.
Que te hayas sustituido a ti mismo, tus comentarios, creaciones, y en ocasiones poesía, por aquellas citas de terceros que solías publicar, es de agradecer! Y este actual no iba a ser menos. Esto en cuanto a textos! Ahora bien, amigo artista de la imagen y la imaginación, siendo de tomar mis "Verdejos" al mediodía (vino blanco), pero no siendo de IA, mi imaginación y creatividad va por otro lado, reconozco que espero que cuando pida dicha marca de vino, no me venga a la cabeza dicha imagen de... ¿verde-ojos? :))))) Abrazos, Ildefonso.
Ildefonso, me encanta esa visión del amor como algo que rompe cualquier frontera física o biológica; es una imagen muy potente de fidelidad a lo imposible. El texto nos recuerda que lo que otros llaman "ilusión" es, para quien ama, la única realidad que de verdad importa. Va un abrazo.
Empieza uno leyéndote con media sonrisa… y acaba pensando “oye, pues quién sabe”. Y luego está la imagen. Todo tan sereno, tan colocado, tan… normal, que lo raro es precisamente eso. Y esos vinos ahí, quietos como si también estuvieran posando. Tierra Caliente por un lado, Verdejo por el otro. No sé si el contraste es intencionado o puro azar, pero el detalle tiene su ironía fina...
Ildefonso, tu imagen es una pequeña obra maestra de ternura absurda. Ese hombre de sonrisa cálida y el gris imperturbable compartiendo una mesa vacía, con Tierra Caliente y Verdejo como únicos testigos, dice más que mil invasiones extraterrestres. El contraste de los vinos —pasión terrenal frente a frescura estelar— resume perfectamente la distancia y, al mismo tiempo, el intento valiente de conexión. Me interesa cómo logras que lo imposible se sienta cotidiano y melancólico a la vez. No hay comida, pero sí un diálogo silencioso entre especies. Gracias por recordarnos que, quizás, sentarse a “cenar” con el otro ya es el mayor acto de civilización. Un abrazo cósmico,
Ildefonso, hay relatos que no necesitan explicarse porque ya laten solos, y este es uno de ellos. Esa escena que repites cada 14 de febrero tiene la delicadeza de un recuerdo que quizá nunca ocurrió, pero que podría haber sucedido en cualquier universo donde el amor se atreve a desafiar fronteras. Me ha gustado especialmente cómo conviertes lo imposible en algo cotidiano, casi doméstico, como si la mesa, las copas y la luz fueran cómplices silenciosos de un pacto que sigue vivo. Un texto hermoso, sugerente y lleno de esa melancolía luminosa que tan bien manejas. Un abrazo, maestro
Esta historia me recordó a la canción de "Penélope" de Joan Manuel Serrat. Espero que hayas pasado un buen día de los enamorados, Ildefonso. Tienes abierta la puerta a mi espacio también.
De nuevo ¡Chapó!, amigo Ildefonso, estás hecho un artista como lo demuestran todas tus composiciones. Siempre muy creativas y excelentemente editadas, como esta de hoy a la que no le falta un detalle, como el texto de las etiquetas... Un fuerte abrazo.
Cada 14 de febrero, la casa se llenaba de una luz que no venía de ninguna lámpara. Justo al anochecer, dos figuras aparecían sentadas frente a la mesa: un hombre de treinta años con ojos que contenían otoños y una mujer de piel verde y mirada estelar. Las copas brillaban con recuerdos líquidos, y las botellas guardaban promesas. Ellos no hablaban, pero sus miradas tejían constelaciones invisibles.
ResponderEliminarLos vecinos decían que era una ilusión, un eco de algo que nunca ocurrió. Solo algunos sabían que en otro tiempo el hombre había amado a una mujer que no era de aquí y que había prometido esperarla cada día de San Valentín, ya que sabía que el amor no entiende de especies ni distancias, pero si que conoce de encuentros que pueden desafiar la lógica del universo.
Que te hayas sustituido a ti mismo, tus comentarios, creaciones, y en ocasiones poesía, por aquellas citas de terceros que solías publicar, es de agradecer! Y este actual no iba a ser menos. Esto en cuanto a textos!
EliminarAhora bien, amigo artista de la imagen y la imaginación, siendo de tomar mis "Verdejos" al mediodía (vino blanco), pero no siendo de IA, mi imaginación y creatividad va por otro lado, reconozco que espero que cuando pida dicha marca de vino, no me venga a la cabeza dicha imagen de... ¿verde-ojos? :)))))
Abrazos, Ildefonso.
Ildefonso, me encanta esa visión del amor como algo que rompe cualquier frontera física o biológica; es una imagen muy potente de fidelidad a lo imposible. El texto nos recuerda que lo que otros llaman "ilusión" es, para quien ama, la única realidad que de verdad importa. Va un abrazo.
EliminarTú hablas del pasado, pero quién sabe si en un futuro próximo. ;-)
ResponderEliminarUna imagen perfecta en un mundo en que empezamos a vivir.
Aferradetes, amic.
El amor no tiene barreras. Buen trabajo.
ResponderEliminarUn abrazo.
Un día a celebrar sea como sea. Un abrazo
ResponderEliminarI wish you good health and happiness...always.
ResponderEliminarWell that is something different, but it looks good :)
ResponderEliminarMuy irónico, tendrás que hacer la fotografía de contrapartida.
ResponderEliminarQuien sabe! Para el amor todo es posible.
ResponderEliminarAbrazos amigo
Pues oye... si aquí en la Tierra uno no encuentra nada...
ResponderEliminarLa foto es genial.
Saludos.
Empieza uno leyéndote con media sonrisa… y acaba pensando “oye, pues quién sabe”. Y luego está la imagen. Todo tan sereno, tan colocado, tan… normal, que lo raro es precisamente eso. Y esos vinos ahí, quietos como si también estuvieran posando. Tierra Caliente por un lado, Verdejo por el otro. No sé si el contraste es intencionado o puro azar, pero el detalle tiene su ironía fina...
ResponderEliminarNada en la imagen es casual, amigo... Todo está pensado
Eliminar.. Los nombres, también
Ildefonso, tu imagen es una pequeña obra maestra de ternura absurda. Ese hombre de sonrisa cálida y el gris imperturbable compartiendo una mesa vacía, con Tierra Caliente y Verdejo como únicos testigos, dice más que mil invasiones extraterrestres. El contraste de los vinos —pasión terrenal frente a frescura estelar— resume perfectamente la distancia y, al mismo tiempo, el intento valiente de conexión.
ResponderEliminarMe interesa cómo logras que lo imposible se sienta cotidiano y melancólico a la vez. No hay comida, pero sí un diálogo silencioso entre especies. Gracias por recordarnos que, quizás, sentarse a “cenar” con el otro ya es el mayor acto de civilización.
Un abrazo cósmico,
That is cool!!
ResponderEliminarIldefonso, hay relatos que no necesitan explicarse porque ya laten solos, y este es uno de ellos. Esa escena que repites cada 14 de febrero tiene la delicadeza de un recuerdo que quizá nunca ocurrió, pero que podría haber sucedido en cualquier universo donde el amor se atreve a desafiar fronteras. Me ha gustado especialmente cómo conviertes lo imposible en algo cotidiano, casi doméstico, como si la mesa, las copas y la luz fueran cómplices silenciosos de un pacto que sigue vivo.
ResponderEliminarUn texto hermoso, sugerente y lleno de esa melancolía luminosa que tan bien manejas. Un abrazo, maestro
Una gran creación, Ildefonso. Le has tomado el pulso a copilot 👏👏👏
ResponderEliminarUn barazo.
Excelente trabajo, tanto en el relato como en la imagen!
ResponderEliminarUn fuerte abrazo Ildefonso
Esta historia me recordó a la canción de "Penélope" de Joan Manuel Serrat.
ResponderEliminarEspero que hayas pasado un buen día de los enamorados, Ildefonso.
Tienes abierta la puerta a mi espacio también.
Cualquier escena como esta que puede resultar inimaginable ahora no lo es tanto, nunca se sabe. Un abrazo.
ResponderEliminarInteresante creación futurista, Idelfonso. Buen trabajo.
ResponderEliminarSaludos.
This is truly a work of art!
ResponderEliminarDe nuevo ¡Chapó!, amigo Ildefonso, estás hecho un artista como lo demuestran todas tus composiciones.
ResponderEliminarSiempre muy creativas y excelentemente editadas, como esta de hoy a la que no le falta un detalle, como el texto de las etiquetas...
Un fuerte abrazo.
jajajajajaja, llevas razón, así vamos a parar, si nos va bien
ResponderEliminarPaz
Isaac
Different civilizations, same space.
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