La anciana, sentada debajo del mural, pensaba en la joven pintada que parecía despertar de un sueño antiguo entre las grietas del muro. Creía que era ella misma en un tiempo ya olvidado y sentía que un viento tibio atravesaba la pared levantando una nube de polvo que semejaba recuerdos que regresan a tientas. Cuando cerraba los ojos, la anciana escuchaba murmullos que no venían de ningún lugar visible.
Un día, al fin, el rostro del dibujo inclinó levemente la cabeza, como quien reconoce a alguien después de mucho tiempo. La anciana, sorprendida, tocó con sus manos los labios de la joven y ella, desde el muro, se las besó.
Ildefonso, qué delicadeza tiene esta escena en la que la anciana reconoce en la joven del mural una versión remota de sí misma, como si los recuerdos regresaran a tientas entre el polvo levantado por ese viento tibio . Ese gesto final, cuando el dibujo inclina la cabeza y la joven del muro besa las manos de la anciana, es de una ternura que conmueve profundamente La anciana, sorprendida, tocó con sus manos los labios de la joven y ella, desde el muro, se las besó. Gracias por esta ensoñación tan fina, capaz de unir dos tiempos en un solo instante. Un fuerte abrazo.
La anciana, sentada debajo del mural, pensaba en la joven pintada que parecía despertar de un sueño antiguo entre las grietas del muro. Creía que era ella misma en un tiempo ya olvidado y sentía que un viento tibio atravesaba la pared levantando una nube de polvo que semejaba recuerdos que regresan a tientas. Cuando cerraba los ojos, la anciana escuchaba murmullos que no venían de ningún lugar visible.
ResponderEliminarUn día, al fin, el rostro del dibujo inclinó levemente la cabeza, como quien reconoce a alguien después de mucho tiempo. La anciana, sorprendida, tocó con sus manos los labios de la joven y ella, desde el muro, se las besó.
Ildefonso, qué delicadeza tiene esta escena en la que la anciana reconoce en la joven del mural una versión remota de sí misma, como si los recuerdos regresaran a tientas entre el polvo levantado por ese viento tibio . Ese gesto final, cuando el dibujo inclina la cabeza y la joven del muro besa las manos de la anciana, es de una ternura que conmueve profundamente La anciana, sorprendida, tocó con sus manos los labios de la joven y ella, desde el muro, se las besó. Gracias por esta ensoñación tan fina, capaz de unir dos tiempos en un solo instante.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Buen trabajo con Copilot y una edición exquisita.
ResponderEliminarAbrazo Ildefonso.