30 de junio de 2016

La ciudad soñada


Triana desde Sevilla 




Lo mismo que esas personas que salen de viaje para ver con sus propios ojos una ciudad deseada, imaginándose que es una cosa real, se puede saborear el encanto de lo soñado. 

Marcel Proust – En busca del tiempo perdido






27 de junio de 2016

La joven fotógrafa

Patio de los Naranjos de la Mezquita de Córdoba




La fotografía es una herramienta para tratar con cosas que todos conocen pero a las que nadie presta atención. Mis fotografías pretenden representar algo que ustedes no ven.

Emmet Gowin





22 de junio de 2016

Amigos

Catedral de Zamora




Si hay algo que de verdad añoro no es la infancia, sino la amistad, la devoción mutua que me unía a mis amigos a los quince o a los veinte años, la capacidad de conversar durante horas, caminando por mi ciudad desierta en las noches de verano, de contar con exactitud aquello que uno era, lo que deseaba y lo que sufría, y de no hacer otra cosa más que hablar y escuchar y estar juntos, porque muchas veces eso era lo único que teníamos, a falta de dinero para ir a un bar o a un cine o a los billares, la pura evidencia de la amistad, las manos en los bolsillos vacíos y las cabezas hundidas entre los hombros y aproximadas en una actitud de confidencia, de conspiración.

Antonio Muñoz Molina – Sefarad





18 de junio de 2016

Las ciudades invisibles

Divertimento en el entorno de la Puerta del Puente - Córdoba




En Cloe, gran ciudad, las personas que pasan por las calles no se conocen. Al verse imaginan mil cosas las unas de las otras, los encuentros que podrían ocurrir entre ellas, las conversaciones, las sorpresas, las caricias, los mordiscos. Pero nadie saluda a nadie, las miradas se cruzan un segundo y después huyen, husmean otras miradas, no se detienen.

Italo Calvino – Las ciudades invisibles





12 de junio de 2016

La gata de Evelyn

Intentaba hacer un retrato a esta gata asilvestrada, pero no había forma: el animal no se dejaba. Entonces, María, que se acercaba, dijo algo, y ella volvió la cabeza...




Mi sueño de conocer Nueva York se ha hecho al fin realidad y esta mañana he subido al mirador de una de sus torres para captar panorámicas de sus edificios en el momento de amanecer. Llevaba un rato allí cuando una mujer que tenía un bote en sus manos se ha colocado a mi lado, lo ha abierto y ha arrojado al viento algo que parecía polvo. Al darse cuenta de que la miraba me ha dicho, gesticulando una leve sonrisa, que eran las cenizas de Milka, una gata con la que había compartido varios años de su vida. “Hemos sido muy felices en Nueva York –me ha dicho- y he pensado que aquí, en su aire, es donde mejor estará su recuerdo”.

Tras escucharla, me he sentido enternecido y la he invitado a tomar un café. Me ha contado que se llama Evelyn y que entre sus sueños está viajar por Europa ya que se siente atraída por sus viejas ciudades. Antes de despedirnos nos hemos dado nuestros números de móvil. Quizás algún día, cuando ella haga realidad ese viaje, volvamos a vernos.

Después, mientras Evelyn se perdía en los subterráneos del metro y yo paseaba por las calles, he sentido un rugido en el cielo y al elevar la mirada me he estremecido al contemplar un avión que volaba a una altura demasiado baja. Todo ha sucedido en unos pocos segundos. Antes de que tuviera conciencia de lo que estaba pasando he podido ver como el avión se dirigía a una de las Torres Gemelas y se estrellaba contra ella. De inmediato han empezado a caer del cielo cascotes de cemento y trozos de metal y he sentido que algo impactaba en mi cabeza y que un dolor insoportable me hacía enloquecer. Por fortuna, solo ha durado unos segundos y al poco todo ha pasado. Después, para mi sorpresa, cuando paseaba por Central Park me he encontrado, no me preguntéis cómo, con Milka, la gata de Evelyn, y he disfrutado como un niño acariciando su cuerpecito, tan ligero, casi etéreo, mientras ella ronroneaba. En algún momento, incluso, he llegado a sentir que los ojos del animal me miraban como si intentaran decirme algo. Luego, ella se ha ido y yo, algo desorientado, he emprendido el camino de regreso al hotel. Hoy, sin duda, ha sido un día especial.





9 de junio de 2016

La ciudad celeste

El Guadalquivir en Córdoba




Un solo pez en el agua.
Dos Córdobas de hermosura.
Córdoba quebrada en chorros.
Celeste Córdoba enjuta.

Federico García Lorca – Romancero gitano




Lorca canta a dos Córdobas. De un lado, la Córdoba de juncos y naturaleza, la del Guadalquivir; de otro, la Córdoba de arquitectura, en la que se aúnan lo romano, lo islámico y lo cristiano.





6 de junio de 2016

En la isla

El Mediterráneo en la isla de Mallorca




A veces pienso
que mi alma fuera
como una isla…

Dámaso Alonso – Hijos de la ira