En la penumbra de la Capilla de la Expiración, se siente como respira el silencio. El “Santísimo Cristo de la Expiración” inclina la cabeza, como si aún escuchara los últimos susurros del mundo. A sus pies, “María Santísima del Silencio” sostiene un dolor que no necesita expresarse en palabras. Las velas tiemblan, y sus llamas custodian algo que solamente la fe comprende. El aire huele a azahar y a plegarias que se repiten en el tiempo. Ante la visión de las imágenes, todo está suspendido, y Córdoba parece haberse arrodillado.
Las imágenes, tuyas, son perfectas! Reflejas lo que el objetivo de la cámara percibe. Ya el significado, al gusto de quien lo vive. Sean sus creencias, la educación recibida, lo que ignora, etc. Todo un mundo de percepciones... Abrazos, amigo Ildefonso.
La capilla tiene unas dimensiones, digamos, normales. Grande, desde luego, no es. Yo entré casi por casualidad una tarde/noche que estaba lloviendo. No había nadie en el templo y me llamó la atención la capilla, que estaba iluminada. Hice la foto con el movil. Lo malo es que había una verja y tuve que hacer florituras para que el telefono no se me cayera dentro de la capilla, con la verja cerrada y sin nadie por allí. Porque uno, sin duda, es torpe y esas cosas me suelen pasar... Feliz fin de semana, amiga
Pues la verdad es que nunca me detuve en esa capilla que viéndola desde el objetivo de tu cámara resulta preciosa. me encanta la luz que se ve en la imagen.
Qué placer, Ildefonso, detenerse en esta imagen tuya que recoge con tanta sensibilidad la atmósfera de la Capilla de la Expiración. Hay una profundidad especial en cómo captas ese silencio que respira, esa penumbra que parece guardar un latido antiguo, como si el tiempo se inclinara también ante el Cristo y la Virgen del Silencio. Tu descripción acompaña a la fotografía con una delicadeza que emociona: las velas temblando, el olor a azahar, la ciudad arrodillada en un instante suspendido. Todo ello convierte la escena en algo más que una imagen; es casi una plegaria visual, un espacio donde uno entra despacio y sale distinto. Y tiene mérito añadido esa captura hecha casi al vuelo, sorteando la verja y la lluvia, confiando en el pulso y en la mirada. A veces la torpeza, como dices, se vuelve aliada y nos regala momentos irrepetibles. Un fuerte abrazo, Ildefonso.
Siempre ha sido una lástima que para construir un templo se haya tenido que destruir previamente otro. Y esto lo han hecho todas las religiones a lo largo de la historia. Esos azulejos y la decoración que dejaron los omeyas son un patrimonio único en el mundo, cuando he estado en Córdoba me he quedado fascinado observándolos. Un fuerte abrazo Ildefonso
En la penumbra de la Capilla de la Expiración, se siente como respira el silencio. El “Santísimo Cristo de la Expiración” inclina la cabeza, como si aún escuchara los últimos susurros del mundo. A sus pies, “María Santísima del Silencio” sostiene un dolor que no necesita expresarse en palabras. Las velas tiemblan, y sus llamas custodian algo que solamente la fe comprende. El aire huele a azahar y a plegarias que se repiten en el tiempo. Ante la visión de las imágenes, todo está suspendido, y Córdoba parece haberse arrodillado.
ResponderEliminar-Iglesia de San Pablo (Córdoba).
Las imágenes, tuyas, son perfectas! Reflejas lo que el objetivo de la cámara percibe.
EliminarYa el significado, al gusto de quien lo vive. Sean sus creencias, la educación recibida, lo que ignora, etc. Todo un mundo de percepciones...
Abrazos, amigo Ildefonso.
Los azulejos son una pasada, cómo de grande es la capilla? Si es recogida será impresionante la sensación. Abrazo, compañero!!!
ResponderEliminarLa capilla tiene unas dimensiones, digamos, normales. Grande, desde luego, no es.
EliminarYo entré casi por casualidad una tarde/noche que estaba lloviendo. No había nadie en el templo y me llamó la atención la capilla, que estaba iluminada. Hice la foto con el movil. Lo malo es que había una verja y tuve que hacer florituras para que el telefono no se me cayera dentro de la capilla, con la verja cerrada y sin nadie por allí. Porque uno, sin duda, es torpe y esas cosas me suelen pasar...
Feliz fin de semana, amiga
Tiene que ser una maravilla visitar esa capilla amigo, no la conozco pero por tus fotos merece la pena visitarla.
ResponderEliminarFeliz fin de semana.
Un Abrazo
Great capture of this chapel.
ResponderEliminarEl silencio respira ahí con gran recogimiento y admiración.
ResponderEliminarNo es para menos.
Saludos.
Powerful pose
ResponderEliminarNatural image. Brilliant test!
ResponderEliminarPreciosas imágenes.
ResponderEliminarUn abrazo.
Impresionante la fuerza que tiene esta fotografía incluso para los no creyentes
ResponderEliminarAbrazo
Incluso en tu torpeza lograste capturar una bellísima imagen con multitud de detalles. ;-)
ResponderEliminar¡Buen trabajo!
Aferradetes, amic.
What a touching and yet powerful image.
ResponderEliminarPues la verdad es que nunca me detuve en esa capilla que viéndola desde el objetivo de tu cámara resulta preciosa. me encanta la luz que se ve en la imagen.
ResponderEliminarQué placer, Ildefonso, detenerse en esta imagen tuya que recoge con tanta sensibilidad la atmósfera de la Capilla de la Expiración. Hay una profundidad especial en cómo captas ese silencio que respira, esa penumbra que parece guardar un latido antiguo, como si el tiempo se inclinara también ante el Cristo y la Virgen del Silencio.
ResponderEliminarTu descripción acompaña a la fotografía con una delicadeza que emociona: las velas temblando, el olor a azahar, la ciudad arrodillada en un instante suspendido. Todo ello convierte la escena en algo más que una imagen; es casi una plegaria visual, un espacio donde uno entra despacio y sale distinto.
Y tiene mérito añadido esa captura hecha casi al vuelo, sorteando la verja y la lluvia, confiando en el pulso y en la mirada. A veces la torpeza, como dices, se vuelve aliada y nos regala momentos irrepetibles.
Un fuerte abrazo, Ildefonso.
Siempre ha sido una lástima que para construir un templo se haya tenido que destruir previamente otro. Y esto lo han hecho todas las religiones a lo largo de la historia. Esos azulejos y la decoración que dejaron los omeyas son un patrimonio único en el mundo, cuando he estado en Córdoba me he quedado fascinado observándolos.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo Ildefonso