Bajo los arcos antiguos, la procesión avanza en silencio. Los niños caminan despacio mientras un rayo de luz, que atraviesa la penumbra y cae en diagonal, los convierte en pequeñas apariciones. Vestidos de encajes blancos y de una fe que todavía no comprenden, avanzan entre las columnas infinitas.
El metal de la cruz está brillando, y contemplando la escena uno siente que el silencio que reina no es vacío: es una promesa de algo de lo que solamente los encapuchados, que parecen sombras que aprendieron a rezar, son conscientes. Ellos saben que en este momento todo murmura: la historia, las culpas, las esperanzas, y que en este instante suspendido, la infancia y lo eterno caminan al mismo paso.
- Hermandad del Huerto (Mezquita Catedral de Córdoba).
Muy bien captada esa escena de semana santa, Ildefonso. El B/N es espectacular y tu relato describe no solo lo que se ve sino tambien lo que se siente. Un abrazo.
Tu texto transforma la procesión en una escena fuera del tiempo, donde la luz, la piedra y la infancia adquieren un valor simbólico muy intenso. La imagen en blanco y negro refuerza la atmósfera de recogimiento y misterio. Destaca la tensión entre lo visible y lo invisible: los niños aparecen como figuras casi sagradas, y los encapuchados como presencias rituales. El silencio no se entiende como vacío, sino como promesa y sentido compartido. La fotografía, además de documentar, teatraliza la escena con gran fuerza estética y emocional.
Bajo los arcos antiguos, la procesión avanza en silencio. Los niños caminan despacio mientras un rayo de luz, que atraviesa la penumbra y cae en diagonal, los convierte en pequeñas apariciones. Vestidos de encajes blancos y de una fe que todavía no comprenden, avanzan entre las columnas infinitas.
ResponderEliminarEl metal de la cruz está brillando, y contemplando la escena uno siente que el silencio que reina no es vacío: es una promesa de algo de lo que solamente los encapuchados, que parecen sombras que aprendieron a rezar, son conscientes. Ellos saben que en este momento todo murmura: la historia, las culpas, las esperanzas, y que en este instante suspendido, la infancia y lo eterno caminan al mismo paso.
- Hermandad del Huerto (Mezquita Catedral de Córdoba).
Trucada no hubiera estado mejor.
ResponderEliminarUn abrazo.
Amazing 👏 🤩
ResponderEliminarMuy bien captada esa escena de semana santa, Ildefonso. El B/N es espectacular y tu relato describe no solo lo que se ve sino tambien lo que se siente.
ResponderEliminarUn abrazo.
Blessing of the ray of light.
ResponderEliminarBuna toma interior. La mezquita cordobesa, uno de los edificios mas bellos que he visitado nunca.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo Ildefonso
Tu texto transforma la procesión en una escena fuera del tiempo, donde la luz, la piedra y la infancia adquieren un valor simbólico muy intenso. La imagen en blanco y negro refuerza la atmósfera de recogimiento y misterio. Destaca la tensión entre lo visible y lo invisible: los niños aparecen como figuras casi sagradas, y los encapuchados como presencias rituales. El silencio no se entiende como vacío, sino como promesa y sentido compartido. La fotografía, además de documentar, teatraliza la escena con gran fuerza estética y emocional.
ResponderEliminarEspectacular toma, ese B/N le da mucha fuerza.
ResponderEliminarAferradetes, amic.