La plaza brillaba como un espejo recién despertado, y nadie sabía qué recuerdos reflejaban en los charcos las ventanas que nunca dormían. Parece que en otros tiempos los fantasmas, por la noche, cuando llovía, bajaban a pasear, siempre con sus paraguas cerrados. No hacían ruido, solo se movían en la luz, como si respiraban el aire caliente que emanaba de las farolas. Se contaba también que se movían descalzos para no romper el silencio y que era frecuente que se sentaran en las mesas vacías y conversaran con las sombras que dejaba la lluvia. Algunas veces, incluso, alguno de ellos miraba la gran pantalla luminosa y juraba reconocerse en el rostro que parpadeaba.
Al primer rayo del alba, sin embargo, todos volvían a encerrarse en sus muros, dejando tras de sí unos murmullos y un leve olor a lluvia que solo entendía la piedra.
Las plazas! Esos lugares amplios y acogedores que en cualquier ciudad o pueblo dan vida al entorno. De hecho suelen estar llenas de vivencias en los encuentros que allí protagonizamos. Y, desde luego, no dudo de la presencia de esos fantasmas... De hecho abundan por doquier! Abrazos, Ildefonso.
Una imagen realmente magnífica. El efecto de la lluvia junto a la nocturnidad de la toma componen un ambiente misterioso y fantástico. Un fuerte abrazo Ildefonso
Ildefonso, este cuento tuyo respira misterio desde la primera línea: la plaza brillando como un espejo y esas ventanas que nunca duermen ya anuncian que algo antiguo se mueve en la noche. Los fantasmas bajan cuando llueve, caminan en silencio, se sientan en las mesas vacías y hasta conversan con las sombras que deja la lluvia. A veces alguno se reconoce en la pantalla luminosa, como si el pasado parpadeara allí. Y al amanecer regresan a sus muros, dejando solo murmullos y un olor a lluvia que entiende la piedra. Un relato breve, atmosférico y muy tuyo. Un fuerte abrazo, Ildefonso.
Conversar con las sombras de la lluvia.... Mentalmente lo he hecho yo ahora y es muy relajante. Espero no ser fantasma pronto... Abrazo, amigo Ildefonso!!!
La plaza brillaba como un espejo recién despertado, y nadie sabía qué recuerdos reflejaban en los charcos las ventanas que nunca dormían. Parece que en otros tiempos los fantasmas, por la noche, cuando llovía, bajaban a pasear, siempre con sus paraguas cerrados. No hacían ruido, solo se movían en la luz, como si respiraban el aire caliente que emanaba de las farolas. Se contaba también que se movían descalzos para no romper el silencio y que era frecuente que se sentaran en las mesas vacías y conversaran con las sombras que dejaba la lluvia. Algunas veces, incluso, alguno de ellos miraba la gran pantalla luminosa y juraba reconocerse en el rostro que parpadeaba.
ResponderEliminarAl primer rayo del alba, sin embargo, todos volvían a encerrarse en sus muros, dejando tras de sí unos murmullos y un leve olor a lluvia que solo entendía la piedra.
Las plazas! Esos lugares amplios y acogedores que en cualquier ciudad o pueblo dan vida al entorno.
ResponderEliminarDe hecho suelen estar llenas de vivencias en los encuentros que allí protagonizamos. Y, desde luego, no dudo de la presencia de esos fantasmas...
De hecho abundan por doquier!
Abrazos, Ildefonso.
The square has a good shine on it, and so lovely to see the architecture there as well. Gorgeous photo and such a lovely cololur.
ResponderEliminarUna imagen realmente magnífica. El efecto de la lluvia junto a la nocturnidad de la toma componen un ambiente misterioso y fantástico.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo Ildefonso
Ildefonso, este cuento tuyo respira misterio desde la primera línea: la plaza brillando como un espejo y esas ventanas que nunca duermen ya anuncian que algo antiguo se mueve en la noche. Los fantasmas bajan cuando llueve, caminan en silencio, se sientan en las mesas vacías y hasta conversan con las sombras que deja la lluvia. A veces alguno se reconoce en la pantalla luminosa, como si el pasado parpadeara allí. Y al amanecer regresan a sus muros, dejando solo murmullos y un olor a lluvia que entiende la piedra. Un relato breve, atmosférico y muy tuyo.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, Ildefonso.
Maravillosa Ildefonso
ResponderEliminarQué foto tan bonita. Cuántos momentos familiares he vivido en esa plaza. Córdoba de noche y con lluvia tiene una luz que no se olvida.
ResponderEliminarExcelente nocturna, podría perderme en ella alguna noche. ;-)
ResponderEliminarAferradetes, amic.
Espectacular la plaza de la Corredera. He tomado muchas fotos de esa plaza pero ninguna tan impresionante como esta tuya.
ResponderEliminarUn abrazo.
Qué bonitas son las plazas bonitas.
ResponderEliminarUn abrazo.
Beautiful photo, Ildefonso.
ResponderEliminarConversar con las sombras de la lluvia.... Mentalmente lo he hecho yo ahora y es muy relajante. Espero no ser fantasma pronto... Abrazo, amigo Ildefonso!!!
ResponderEliminarPure atmosphere. This image feels so cinematic, with those brilliant, bleeding reflections. Incredibly beautiful!
ResponderEliminarA hug.
Impresionante realidad que muestras en esta maravilla de imagen.
ResponderEliminarAbrazo
Yes--- cinematic is a good description with the amazing glow of the wet surface, and the magical lights. A beautiful image.
ResponderEliminarQué foto tan chula... la lluvia es agua y espejo.
ResponderEliminarBella fotografía nocturna, Idelfonso, los reflejos en el suelo se erigen en protagonistas, añadiendo más interes a la composición.
ResponderEliminarSaludos.