El hombre sentía que su vieja camioneta, fiel compañera durante tantos años, aún respiraba, como si el tiempo le hubiera prestado unos últimos latidos. Las nubes, apenas entreabiertas, dejaban caer una luz que parecía recordar cosas que él ya tenía olvidadas. La hierba dorada se movía en círculos, como si danzara alrededor de unos ancestrales secretos. Por un instante, creyó que la camioneta se desdoblaba en otra, más joven, más viva, hecha de pura luz y color y entonces comprendió que el deterioro no era solo muerte, sino uno de los modos en que los objetos aprenden a soñar.
Qué bonito, me recuerda a esa técnica japonesa de cubrir las grietas con pasta dorada, kintsukuroi... Abrazo y carajillo de ron negro con hielo, jajajja.
Gracias, Ildefonso, porque nunca dejas de sorprenderme con las maravillosas ediciones y lo bien ambientadas que están, además de tu preciosa narrativa que le viene como anillo al dedo y que me sabe a poesía. ¡Enhorabuena!. Un abrazo.
A thought-provoking piece. It has a reflective, emotional tone that really makes the reader pause and think. Thanks for sharing your creativity. 👏📖 https://nanajee.com/2026/06/24/qatar-airways-privilege-club-guide/
Un buen trabajo con una buena luminosidad que hace brillar la pradera, la camioneta y el personaje creando un interesante contraste con el oscuro cielo. Un abrazo.
Ildefonso, qué belleza tiene este relato. Esa vieja camioneta que aún parece respirar, la luz que recuerda lo olvidado y la pradera que se mueve como si guardara secretos antiguos… Todo crea una atmósfera donde el deterioro no es pérdida, sino una forma de seguir soñando. Has logrado que la imagen y la palabra se abracen con una delicadeza que conmueve. Un fuerte abrazo, Ildefonso.
Si encuentra un buen "manitas", seguro que cobrará vida. Estas camionetas eran más duras que los coches que se hacen ahora, si yo fuera él me lo pensaría. ;-))) Buen trabajo de edición y de narración. Aferradetes, amic.
El hombre sentía que su vieja camioneta, fiel compañera durante tantos años, aún respiraba, como si el tiempo le hubiera prestado unos últimos latidos. Las nubes, apenas entreabiertas, dejaban caer una luz que parecía recordar cosas que él ya tenía olvidadas. La hierba dorada se movía en círculos, como si danzara alrededor de unos ancestrales secretos. Por un instante, creyó que la camioneta se desdoblaba en otra, más joven, más viva, hecha de pura luz y color y entonces comprendió que el deterioro no era solo muerte, sino uno de los modos en que los objetos aprenden a soñar.
ResponderEliminarDominas la fotografía, la imagen, el arte. Pero también dominas el lenguaje, y sobre todo la poesía.
EliminarAbrazos, amigo Ildefonso.
Qué bonito, me recuerda a esa técnica japonesa de cubrir las grietas con pasta dorada, kintsukuroi... Abrazo y carajillo de ron negro con hielo, jajajja.
ResponderEliminarFantastic, Ildefonso.
ResponderEliminarNice work, Ildefonso!
ResponderEliminarEl deterioro hay que aceptarlo y saber convivir con él.
ResponderEliminarIt can still be repaired.
ResponderEliminarGracias, Ildefonso, porque nunca dejas de sorprenderme con las maravillosas ediciones y lo bien ambientadas que están, además de tu preciosa narrativa que le viene como anillo al dedo y que me sabe a poesía. ¡Enhorabuena!.
ResponderEliminarUn abrazo.
The beautiful and rustic carshell
ResponderEliminarMe encanta esta imagen. Me transmite muchísimo.
ResponderEliminarUn abrazo, Ildefonso.
Feliz día.
Te invito también a visitar mi espacio.
Una imagen muy cinematografica.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo Ildefonso
A thought-provoking piece. It has a reflective, emotional tone that really makes the reader pause and think. Thanks for sharing your creativity. 👏📖
ResponderEliminarhttps://nanajee.com/2026/06/24/qatar-airways-privilege-club-guide/
A sad sight, although there is more and more of it. Greetings from my Slovenia, a kiss from Andreja!
ResponderEliminarUn buen trabajo con una buena luminosidad que hace brillar la pradera, la camioneta y el personaje creando un interesante contraste con el oscuro cielo.
ResponderEliminarUn abrazo.
Ildefonso, qué belleza tiene este relato. Esa vieja camioneta que aún parece respirar, la luz que recuerda lo olvidado y la pradera que se mueve como si guardara secretos antiguos… Todo crea una atmósfera donde el deterioro no es pérdida, sino una forma de seguir soñando. Has logrado que la imagen y la palabra se abracen con una delicadeza que conmueve.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, Ildefonso.
Si encuentra un buen "manitas", seguro que cobrará vida. Estas camionetas eran más duras que los coches que se hacen ahora, si yo fuera él me lo pensaría. ;-)))
ResponderEliminarBuen trabajo de edición y de narración.
Aferradetes, amic.