El hombre aguardaba en el viejo apeadero, como si el tiempo se hubiera detenido en la nieve y en el vapor de la oxidada caldera. Sabía que desde hacía muchos años por aquellas vías ya no circulaba ningún tren, pero era también consciente de que en ese momento, a punto de anochecer, alguien había encendido la luz del farol, que temblaba con luz dorada, y que el viejo ferrocarril de mercancías parecía estar esperándolo a él. Ahora, cuando el viento traía voces antiguas y murmullos de viajeros que nunca llegaron, no podía perder la oportunidad de alejarse de un mundo que no le gustaba.
Cuando el tren quedó, finalmente, inmóvil, el humo pareció dibujar figuras que lo saludaban. El hombre sonrió, y sintió que su maleta se volvía tan ligera como ese humo. No lo pensó más. Subió al tren. Sabía que este, en su ensoñación, iba a partir hacia un horizonte donde la nieve brillaría como esperanza.
Qué imagen. Me dan ganas de subirme a ese tren... vaya donde vaya.
Por error no he publicado tu comentario en mi blog, en el post de "Manicomio 281", y lo he eliminado. Te pido disculpas. Si quieres puedes volver a ponerlo que lo publicaré.
El hombre aguardaba en el viejo apeadero, como si el tiempo se hubiera detenido en la nieve y en el vapor de la oxidada caldera. Sabía que desde hacía muchos años por aquellas vías ya no circulaba ningún tren, pero era también consciente de que en ese momento, a punto de anochecer, alguien había encendido la luz del farol, que temblaba con luz dorada, y que el viejo ferrocarril de mercancías parecía estar esperándolo a él. Ahora, cuando el viento traía voces antiguas y murmullos de viajeros que nunca llegaron, no podía perder la oportunidad de alejarse de un mundo que no le gustaba.
ResponderEliminarCuando el tren quedó, finalmente, inmóvil, el humo pareció dibujar figuras que lo saludaban. El hombre sonrió, y sintió que su maleta se volvía tan ligera como ese humo. No lo pensó más. Subió al tren. Sabía que este, en su ensoñación, iba a partir hacia un horizonte donde la nieve brillaría como esperanza.
Qué imagen.
ResponderEliminarMe dan ganas de subirme a ese tren... vaya donde vaya.
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Te pido disculpas.
Si quieres puedes volver a ponerlo que lo publicaré.
Saludos.