El caballo avanzó despacio entre la niebla. Parecía no tener prisa. Yo lo seguía, envuelto en mi capa, sin saber por qué. Sentí en mi alma que sus pasos resonaban como ecos de un tiempo anterior a nosotros. Al poco, pude contemplar como el bosque se abría ante él, como si lo reconociera. Me detuve al borde del claro, y me sentí temblar. El caballo lo cruzó solo, y el mundo, cuando él se alejó, se cerró para mí.
Qué fuerza tiene esta escena, Ildefonso. Tu imagen y tu texto se abrazan como dos brumas que se reconocen. Ese caballo que avanza sin prisa parece llevar consigo un tiempo que ya no nos pertenece, y quizá por eso el anciano —o cualquiera de nosotros— siente cómo el mundo se abre y se cierra a su paso. Hay fotografías que no solo se miran: se escuchan. Aquí uno oye los cascos amortiguados por la niebla, el temblor del claro, y ese silencio final que deja al espectador un poco más solo, pero también un poco más despierto. Magnífico trabajo maestro, esa "posterior edición" es única.
Buen trabajo de edición. Y me pregunto ¿por qué se cerró el mundo para el anciano si, en teoría, tenía toda la sabiduría de este mundo? ;-) Aferradetes i bon any, amic!
Hay caminos que no son para todos. El caballo sigue, el hombre se detiene… y la imagen acompaña con una serenidad preciosa, dejando que el silencio diga lo justo.
Un bonito texto que habla de un tiempo gastado, caduco, sin vuelta atrás y de ese otro que amanece más allá de donde alcanza la vista y que está por estrenar. Abrazo Ildefonso y Feliz 2026
El caballo avanzó despacio entre la niebla. Parecía no tener prisa. Yo lo seguía, envuelto en mi capa, sin saber por qué. Sentí en mi alma que sus pasos resonaban como ecos de un tiempo anterior a nosotros. Al poco, pude contemplar como el bosque se abría ante él, como si lo reconociera. Me detuve al borde del claro, y me sentí temblar. El caballo lo cruzó solo, y el mundo, cuando él se alejó, se cerró para mí.
ResponderEliminarQué fuerza tiene esta escena, Ildefonso. Tu imagen y tu texto se abrazan como dos brumas que se reconocen. Ese caballo que avanza sin prisa parece llevar consigo un tiempo que ya no nos pertenece, y quizá por eso el anciano —o cualquiera de nosotros— siente cómo el mundo se abre y se cierra a su paso. Hay fotografías que no solo se miran: se escuchan. Aquí uno oye los cascos amortiguados por la niebla, el temblor del claro, y ese silencio final que deja al espectador un poco más solo, pero también un poco más despierto.
EliminarMagnífico trabajo maestro, esa "posterior edición" es única.
Al margen de las imágenes, Ildefonso, destacan estos textos de última hora.
ResponderEliminarGran abrazo, amigo.
Bonita foto Ildefonso y coincido con Ernesto los textos son geniales tambien.
ResponderEliminarFeliz año nuevo.
Un abrazo
Buen trabajo de edición.
ResponderEliminarY me pregunto ¿por qué se cerró el mundo para el anciano si, en teoría, tenía toda la sabiduría de este mundo? ;-)
Aferradetes i bon any, amic!
Cool post!!
ResponderEliminarHay caminos que no son para todos. El caballo sigue, el hombre se detiene… y la imagen acompaña con una serenidad preciosa, dejando que el silencio diga lo justo.
ResponderEliminarThey seem to match.
ResponderEliminarBuen trabajo, me gusta las expresión triste cabizbaja del anciano.
ResponderEliminarUn abrazo.
Como siempre un magnifico texto ilustrado con un muy buen trabajo de edición.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo Ildefonso
Un bonito texto que habla de un tiempo gastado, caduco, sin vuelta atrás y de ese otro que amanece más allá de donde alcanza la vista y que está por estrenar.
ResponderEliminarAbrazo Ildefonso y Feliz 2026
This is so powerful
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