El día en que cumplí siete años, el 14 de abril de 1873, mi madre, Molly Walsh, me vistió de domingo y me llevó a la plaza de la Unión a tomarme una fotografía, la única que existe de mi infancia, donde aparezco de pie junto a un arpa con el aspecto despavorido de un ahorcado, que se explica por los minutos que debí de permanecer sin respirar frente a un cajón negro y el susto que me llevé con el fogonazo de la lámpara.
Qué fuerza tiene esta evocación de la infancia: la fragilidad de un instante congelado en una fotografía, el miedo y la maravilla de enfrentarse al misterio de la luz. La cita de Allende nos recuerda que cada imagen guarda no solo un rostro, sino también la memoria de un temblor, de un latido. Gracias por compartir esta belleza que nos invita a mirar más allá de lo visible. Un fuerte abrazo, Ildefonso.
La mirada sí denota ese aspecto asustado... Si bien su marcado mentón marca desde ya la firmeza y determinación que la acompaña desde entonces. Abrazos, amigo Ildefonso.
In our family album, a handful of old photographs seem to whisper the same gentle language as your artwork. Your art carries that rare beauty—soft, evocative, and deeply touching. A hug.
Ildefonso, una toma maravillosa, un instantes para la eternidad. Eres un gran profesional, nunca use la IA , tu lo haces a la perfección. Maravilloso trabajo, junto a la cita de Isabel Allende Que pases un hermoso y feliz día Besos Ildefonso
Esta imagen me ha hecho pensar en cómo los objetos guardan historias. El arpa, el caballo, la vasija… cada uno parece tener algo que contar. Me conmueve la forma en que la niña se apoya en el instrumento, como si lo conociera desde siempre. Es una fotografía que no solo retrata, sino que evoca: infancia, música y memoria. un abrazo, Ildefonso.
Como tu ya sabes, me encantan este tipo de fotografías con sabor a añejo que has conseguido y editado de forma insuperable, y a la que no le falta un detalle de la época, y la cara de la niña un tanto asustada, seguramente por el fogonazo, como bien dice Isabel Allende, en su cita. Felicidades, amigo Ildefonso por tan genial estampa.
El día en que cumplí siete años, el 14 de abril de 1873, mi madre, Molly Walsh, me vistió de domingo y me llevó a la plaza de la Unión a tomarme una fotografía, la única que existe de mi infancia, donde aparezco de pie junto a un arpa con el aspecto despavorido de un ahorcado, que se explica por los minutos que debí de permanecer sin respirar frente a un cajón negro y el susto que me llevé con el fogonazo de la lámpara.
ResponderEliminarIsabel Allende – Mi nombre es Emilia del Valle
Qué fuerza tiene esta evocación de la infancia: la fragilidad de un instante congelado en una fotografía, el miedo y la maravilla de enfrentarse al misterio de la luz. La cita de Allende nos recuerda que cada imagen guarda no solo un rostro, sino también la memoria de un temblor, de un latido. Gracias por compartir esta belleza que nos invita a mirar más allá de lo visible.
EliminarUn fuerte abrazo, Ildefonso.
Beautiful portrait. ❤️
ResponderEliminarThis really looks spectacular!
ResponderEliminarVery beautiful!
ResponderEliminarYou coaxed a sweet portrait out of Co-pilot, and that's not easy to do.
ResponderEliminarTraumática elaboración de un recuerdo. Genial la descripción de Isabel Allende y preciosa la fotografía.
ResponderEliminarUn abrazo.
Bello trabajo, Idelfonso, muy bien editado.
ResponderEliminarSaludos.
Me encanta tu trabajo de edición y de saber capturar la idea.
ResponderEliminar(No he probado esta IA, pero veo que los dedos quedan muy naturales)
Aferradetes, amic.
La mirada sí denota ese aspecto asustado... Si bien su marcado mentón marca desde ya la firmeza y determinación que la acompaña desde entonces.
ResponderEliminarAbrazos, amigo Ildefonso.
Buen trabajo Ildefonso, con una edición atractiva y muy adecuada.
ResponderEliminarUn abrazo
Cuando solo existe una foto de un periodo vital, cada detalle importa.
ResponderEliminarpodi-.
Un excelente trabajo con ese tono vintage acorde con la temática.
ResponderEliminarUn abrazo.
In our family album, a handful of old photographs seem to whisper the same gentle language as your artwork. Your art carries that rare beauty—soft, evocative, and deeply touching.
ResponderEliminarA hug.
Ildefonso, una toma maravillosa, un instantes para la eternidad.
ResponderEliminarEres un gran profesional, nunca use la IA , tu lo haces a la perfección.
Maravilloso trabajo, junto a la cita de Isabel Allende
Que pases un hermoso y feliz día
Besos Ildefonso
Gorgeous AI.
ResponderEliminarQue rostro tan expresivo el de esa niña, atemorizada ante lo que no conoce.
ResponderEliminarAbrazos
Qué mirada tan triste.
ResponderEliminarHasta el arpa está conmovida.
Su mirada bien expresa ese miedo a lo desconocido. Gran edición.
ResponderEliminarBuena semana.
Un abrazo.
Hello,
ResponderEliminarThat's a nice portret. Great with the old colors.
Greetings, Marco
Buen trabajo y edición.
ResponderEliminarUn abrazo.
Esta imagen me ha hecho pensar en cómo los objetos guardan historias. El arpa, el caballo, la vasija… cada uno parece tener algo que contar. Me conmueve la forma en que la niña se apoya en el instrumento, como si lo conociera desde siempre. Es una fotografía que no solo retrata, sino que evoca: infancia, música y memoria.
ResponderEliminarun abrazo, Ildefonso.
Una edición de lujo, fantástica. Un saludo.
ResponderEliminarComo tu ya sabes, me encantan este tipo de fotografías con sabor a añejo que has conseguido y editado de forma insuperable, y a la que no le falta un detalle de la época, y la cara de la niña un tanto asustada, seguramente por el fogonazo, como bien dice Isabel Allende, en su cita.
ResponderEliminarFelicidades, amigo Ildefonso por tan genial estampa.
Un abrazo.
ResponderEliminarHas plasmado con gran realismo como se pudo sentir esa niña agarrada al arpa y ante una cámara de fotos de la época. Un abrazo.
ResponderEliminarIt looks like an image in the style of photography workshops of old.
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