13 de enero de 2026

El perro de ojos de hielo

Imagen tomada en Córdoba
 

1 comentario:

  1. Cada día despierto tras el cristal, inmóvil pero consciente. Las personas pasan, miran, no ven. Solo el perro de ojos de hielo me escucha. Le hablo sin palabras, con el temblor de las hojas del jardín vertical. Le cuento que fui hombre, que amé bajo esa fuente, que un hechizo me dejó aquí.

    El perro no sabe que cuando él me siente, mi corazón de tela late más fuerte. Solamente ladea la cabeza, me entiende y me promete que algún día me liberará. Y yo espero, cada tarde, que sus pasos traigan el milagro y se rompa el escaparate.

    Ayer, el perro no vino. Sentí el silencio como un peso nuevo, insoportable. Entonces, desde el jardín vertical, una flor blanca cayó dentro del escaparate y tocó mi mano rígida. La tela se volvió piel. El cristal se abrió como agua. Y comprendí que no era el perro quien debía liberarme, sino el propio jardín, que siempre había conocido mi secreto.

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