29 de enero de 2026

Hermanas

Copilot y posterior edición
 

7 comentarios:

  1. Al mirarse en el espejo, la niña sentía hilos de color indefinido enredados en su cabello, como si la niebla hubiera tejido sueños durante la noche. En la pared, el retrato de su hermana ausente cambiaba de expresión según el clima: melancólica cuando llovía, serena cuando cantaban los pájaros. Los adultos decían que era imposible, que los cuadros no sienten, pero ella sabía que la imagen respiraba.

    Una vez, al mirarla fijamente, creyó ver los ojos del retrato abrirse lentamente. Desde entonces, evitaba cruzar la mirada, aunque sentía su presencia detrás de cada pensamiento. El azul del fondo se volvía más intenso cuando la niña dudaba, y el marco metálico brillaba cuando recordaba. Una noche, la imagen del retrato sonrió, y al día siguiente, la hermana, al fin, volvió a casa.

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  2. This is very good, I like the AI and what you did.
    Lovely header photo too.

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  3. El contraste entre la chica y el cuadro es inquietante.
    Saludos.

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  4. Again, you use the tools in a marvelous way. I love the story you tell, as well.

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  5. La imagen dialoga con el texto como un umbral entre presencia y ausencia, realidad y ensueño. El rostro velado por el desenfoque refuerza la condición de la hermana como figura casi espectral, siempre a punto de revelarse. El espejo-cuadro, vacío y expectante, parece listo para alojar cualquier narrativa de regreso o pérdida. La IA, al generar esta escena, ofrece una iconografía maleable: puede modular luz, gesto y atmósfera al ritmo del relato, convirtiéndose en una suerte de “pintor obediente” que amplifica matices afectivos. Así, texto e imagen se retroalimentan, potenciando lo inquietante y lo lírico.

    Saludos, Ildefonso.

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