Desde mi tumbona he contemplado como el hombre, arrastrando los pies, caminaba por la playa con ese desánimo que es propio de quienes están cruzando un desierto en el tiempo. A su lado, las gaviotas, espíritus del mar, guardianas de lo que no pertenece a nadie, han mirado las baratijas que él portaba, que brillaban como fragmentos de memoria arrancados de tiempos pasados.
He sentido, como él, que el horizonte se le abre como una promesa que posiblemente nunca se cumplirá. Sus pasos son oraciones mudas, escritas sobre la arena en la que sus pies se hunden.
Poco a poco, penosamente, él se ha ido alejando. Estoy paladeando y siento un mal sabor en mi boca. El mar, mientras tanto, está en silencio. Quizá intenta ser una frontera invisible.
Dos mundos que no llegan ni a vivir en paralelismo, la desesperación con estoica esperanza y el contemplar impasible sin que la desesperación del otro te roce. Genial. Cafelito para mí, voy pidiendo.
Esta imagen plantea la composición por su claridad y simplicidad, respetando la regla de los tres tercios de manera muy marcada. Hay un equilibrio visual entre el sujeto y la línea de gaviotas dispuestas al otro lado de la imagen, lo que hace que no se sienta vacía a pesar de la gran superficie de arena. Saludos.
Desde mi tumbona he contemplado como el hombre, arrastrando los pies, caminaba por la playa con ese desánimo que es propio de quienes están cruzando un desierto en el tiempo. A su lado, las gaviotas, espíritus del mar, guardianas de lo que no pertenece a nadie, han mirado las baratijas que él portaba, que brillaban como fragmentos de memoria arrancados de tiempos pasados.
ResponderEliminarHe sentido, como él, que el horizonte se le abre como una promesa que posiblemente nunca se cumplirá. Sus pasos son oraciones mudas, escritas sobre la arena en la que sus pies se hunden.
Poco a poco, penosamente, él se ha ido alejando. Estoy paladeando y siento un mal sabor en mi boca. El mar, mientras tanto, está en silencio. Quizá intenta ser una frontera invisible.
Dos mundos que no llegan ni a vivir en paralelismo, la desesperación con estoica esperanza y el contemplar impasible sin que la desesperación del otro te roce. Genial. Cafelito para mí, voy pidiendo.
ResponderEliminarTumbonas y pateras...
ResponderEliminarAsí va el mundo.
Something soothing to examine the motion of the person and the scenery
ResponderEliminarEsta imagen plantea la composición por su claridad y simplicidad, respetando la regla de los tres tercios de manera muy marcada. Hay un equilibrio visual entre el sujeto y la línea de gaviotas dispuestas al otro lado de la imagen, lo que hace que no se sienta vacía a pesar de la gran superficie de arena. Saludos.
ResponderEliminar