Casi a ras del suelo estoy observando como los niños corren a encontrarse levantando con sus sonrisas un torbellino de polvo de mil colores. Un contraluz cálido recorta sus siluetas, y el vestido azul de la niña vibra como una llama suave.
Veo que los planos se alternan: sus manos extendidas, sus sonrisas abiertas, un mundo irreal detrás. Un movimiento circular los envuelve justo antes de que se encuentren, como si el tiempo latiera muy despacio, conteniendo el aliento.
Cuando por fin se abrazan, siento que su luz estalla y que la escena queda suspendida para siempre en sus memorias.
Qué escena tan bien captada, Ildefonso. Ese inicio “casi a ras del suelo estoy observando como los niños corren a encontrarse levantando con sus sonrisas un torbellino de polvo de mil colores” ya contiene toda la emoción del momento. La imagen lo confirma: dos niños corriendo uno hacia el otro, brazos abiertos, el vestido azul de la niña vibrando como en tu frase “una llama suave”, y ese contraluz cálido que recorta sus siluetas igual que en tu descripción. Me gusta cómo alternas los planos —manos extendidas, sonrisas abiertas, un mundo irreal detrás— y cómo el tiempo parece detenerse “conteniendo el aliento” justo antes del abrazo. Y el cierre, cuando “su luz estalla” y la escena queda suspendida en sus memorias, es exactamente lo que transmite la pintura: un instante que se queda para siempre. Un fuerte abrazo.
Me recuerda a los reencuentros de verano, ya fueran a comienzos o a finales. Parece un cromo antiguo, buenooooo, pensando en antiguo, a lo mejor la antigüedad soy yo. Jajajjaja. Abrazo, amigo Ildefonso 😁
Casi a ras del suelo estoy observando como los niños corren a encontrarse levantando con sus sonrisas un torbellino de polvo de mil colores. Un contraluz cálido recorta sus siluetas, y el vestido azul de la niña vibra como una llama suave.
ResponderEliminarVeo que los planos se alternan: sus manos extendidas, sus sonrisas abiertas, un mundo irreal detrás. Un movimiento circular los envuelve justo antes de que se encuentren, como si el tiempo latiera muy despacio, conteniendo el aliento.
Cuando por fin se abrazan, siento que su luz estalla y que la escena queda suspendida para siempre en sus memorias.
Qué escena tan bien captada, Ildefonso. Ese inicio “casi a ras del suelo estoy observando como los niños corren a encontrarse levantando con sus sonrisas un torbellino de polvo de mil colores” ya contiene toda la emoción del momento.
ResponderEliminarLa imagen lo confirma: dos niños corriendo uno hacia el otro, brazos abiertos, el vestido azul de la niña vibrando como en tu frase “una llama suave”, y ese contraluz cálido que recorta sus siluetas igual que en tu descripción.
Me gusta cómo alternas los planos —manos extendidas, sonrisas abiertas, un mundo irreal detrás— y cómo el tiempo parece detenerse “conteniendo el aliento” justo antes del abrazo.
Y el cierre, cuando “su luz estalla” y la escena queda suspendida en sus memorias, es exactamente lo que transmite la pintura: un instante que se queda para siempre.
Un fuerte abrazo.
Buen trabajo!!
ResponderEliminarUn abrazo Ildefonso
Muy buen trabajo con esos niños sonrientes sobre el fondo de pintura.
ResponderEliminarUn abrazo.
Un buen trabajo de imaginación con esas pinceladas de colores a su alrededor y con ese bonito texto.
ResponderEliminarAferradetes, amic.
Awesome!!
ResponderEliminarEsta imagen no necesita comentarse, habla por si sola. Es preciosa, Ildefonso. Un abrazo
ResponderEliminarUna preciosidad de imagen.
ResponderEliminarUn abrazo.
This is a beautiful image, Ildefonso! Thank you so much for sharing.
ResponderEliminarOh I love this one, it is simply gorgeous. Well done.
ResponderEliminarCuando se abrazan estalla un Big Bang en sus corazones.
ResponderEliminarMe recuerda a los reencuentros de verano, ya fueran a comienzos o a finales. Parece un cromo antiguo, buenooooo, pensando en antiguo, a lo mejor la antigüedad soy yo. Jajajjaja. Abrazo, amigo Ildefonso 😁
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