Siguiendo sus pasos, me he sentido feliz contemplando como sus coletas rebotaban en la empedrada calle de Córdoba. Ella, mientras tanto, ha seguido avanzando decidida. Ni siquiera ha reparado en el cartel que promete cenas que incluyen un espectáculo flamenco.
No puedo dejar de pensar que hace veinte años yo era ella, corriendo por estas mismas calles. Ahora soy yo el que carga de su mochila y vigila cada esquina, por temor, siempre, a que se vaya a perder.
Y mientras el eco de nuestros pasos se diluye en las callejas de la Judería, he ido tomando conciencia de que ya nunca llegaré a alcanzarla del todo.
Qué escena tan hermosa y tan verdadera, Ildefonso. Esa imagen inicial —“ sus coletas rebotaban en la empedrada calle de Córdoba”— ya contiene toda la alegría del momento. Ella avanza “decidida” sin reparar en “el cartel que promete cenas que incluyen un espectáculo flamenco”, y ahí empieza tu reflexión más honda: “hace veinte años yo era ella, corriendo por estas mismas calles”. Ahora eres tú quien “carga de su mochila y vigila cada esquina” por ese temor tan humano a que se pierda. Y el cierre es precioso y melancólico: mientras “el eco de nuestros pasos se diluye en las callejas de la Judería”, tomas conciencia de que “ya nunca llegaré a alcanzarla del todo” Un texto que late y que acompaña. Un fuerte abrazo.
El texto escrito con esa prosa poética en la que la imaginación se ve apresada y de este modo viviendo aquellos momentos que todos guardamos en nuestra memoria. En cuanto a la foto me gusta no solo por esos pasos que se persiguen, sino, y además, por como has dejado que la callejuela de esa judería se convierta en un paseo visual. Un abrazo Ildefonso
Bonita foto procesada en b y n en una de esas hermosas calles de la ciudad. Seguro que también quedaría muy bonita con el colorido de esa típica calle. Un abrazo.
Siguiendo sus pasos, me he sentido feliz contemplando como sus coletas rebotaban en la empedrada calle de Córdoba. Ella, mientras tanto, ha seguido avanzando decidida. Ni siquiera ha reparado en el cartel que promete cenas que incluyen un espectáculo flamenco.
ResponderEliminarNo puedo dejar de pensar que hace veinte años yo era ella, corriendo por estas mismas calles. Ahora soy yo el que carga de su mochila y vigila cada esquina, por temor, siempre, a que se vaya a perder.
Y mientras el eco de nuestros pasos se diluye en las callejas de la Judería, he ido tomando conciencia de que ya nunca llegaré a alcanzarla del todo.
Qué escena tan hermosa y tan verdadera, Ildefonso. Esa imagen inicial —“ sus coletas rebotaban en la empedrada calle de Córdoba”— ya contiene toda la alegría del momento. Ella avanza “decidida” sin reparar en “el cartel que promete cenas que incluyen un espectáculo flamenco”, y ahí empieza tu reflexión más honda: “hace veinte años yo era ella, corriendo por estas mismas calles”.
ResponderEliminarAhora eres tú quien “carga de su mochila y vigila cada esquina” por ese temor tan humano a que se pierda.
Y el cierre es precioso y melancólico: mientras “el eco de nuestros pasos se diluye en las callejas de la Judería”, tomas conciencia de que “ya nunca llegaré a alcanzarla del todo”
Un texto que late y que acompaña.
Un fuerte abrazo.
El garbo de él va a menos y el de ella a más. Es ley de vida.
ResponderEliminarUn abrazo.
This is such a beautiful scene, Ildefonso!
ResponderEliminarUna bonita escena en un bello rincón de Córdoba. Tu relato entronca muy bien con la imagen y los recuerdos del paso del tiempo.
ResponderEliminarUn abrazo.
Una imagen que habla sola
ResponderEliminarPaz
Isaac
Que gran foto y que entrañable relato!
ResponderEliminarUn fuerte abrazo Ildefonso
El texto escrito con esa prosa poética en la que la imaginación se ve apresada y de este modo viviendo aquellos momentos que todos guardamos en nuestra memoria. En cuanto a la foto me gusta no solo por esos pasos que se persiguen, sino, y además, por como has dejado que la callejuela de esa judería se convierta en un paseo visual.
ResponderEliminarUn abrazo Ildefonso
Tu relato e imagen, nos lleva a esos momentos vividos que nos hace recordar lo deprisa que pasa el tiempo.
ResponderEliminarBuena semana.
Un abrazo.
Fantástica foto de una de las callejuelas de Córdoba.
ResponderEliminarEn cuanto al texto, el tiempo no perdona.
Aferradetes, amic.
Lindas imagenes. Te mando un beso.
ResponderEliminarQué hermosa foto Ildefonso y que hermoso relato para acompañarla
ResponderEliminarWe all grow up
ResponderEliminarBonita foto procesada en b y n en una de esas hermosas calles de la ciudad.
ResponderEliminarSeguro que también quedaría muy bonita con el colorido de esa típica calle.
Un abrazo.
El círculo de la vida... bonita foto.
ResponderEliminarThat is awesome photo!
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