Estoy contemplando como el Puente Viejo se está inclinando hacia mí mientras las aguas crecidas lo acarician con furia. Le recuerdan que nada es eterno, ni siquiera la piedra.
Mientras hago la fotografía, siento que el Guadalquivir respira dentro de mi pecho. En la lejanía, los pájaros revolotean. La gente observa en silencio, temiendo que el río en algún momento llegue a despertar del todo y reclame la ciudad.
Los árboles sumergidos están agitando sus ramas, como manos que intentan escribir un conjuro, mientras que yo, atrapado entre la fotografía que intento hacer y la magia del rumor del agua, presiento que algo no deseado está a punto de producirse.
-Esta fotografía la hice el día 8 de febrero de 2026, cuando las aguas ya habían inundado el aeropuerto de Córdoba y las urbanizaciones de su entorno.
La fotografía, refleja esa realidad surgida. Las consecuencias, algunas ya sobrevenidas, otras por lontananza todavía. En sí, todo el conjunto no hace sino indicar el "revuelo" que, en éste tema de la emergencia climática, como en los otros "revuelos" a nivel mundial, en crecimiento y expansión, tienen su origen, en parte, en gran parte, en la falta de iniciativas coherentes por parte de muchas personas a la hora de "escoger"/votar a los más aptos para dirigir las sociedades, los pueblos, la mayor parte de la humanidad. Por lontananza también se atisba, si no se pone remedio antes, el asalto al Gobierno de este país. ¡La extrema derecha! ¡¡Y por decisión "propia", eso creen muchos, de quienes acabarán padeciendo sus políticas!! ¿Alguien conoce a un tal Donald Trump, en un país llamado EE.UU? Amigo Ildefonso... Mis disculpas por haber utilizado tu fotografía para esta reflexión. Abrazos.
Cuando el río crece así, no impresiona. Asusta. Porque de pronto lo que siempre ha estado ahí, firme, parece que puede ceder. Nada está tan asegurado como creemos.
Convincente encuadre de la imagen en tres zonas cromáticas: el río turbio ocupando más de la mitad del espacio, el puente y la ciudad en tonos naranjas, cruzando en diagonal la fotografía, y arriba el cielo azul -límpido y brillante- que corona la composición. Me convence el diseño de la imagen y también el texto que la acompaña hablando del Guadalquivir y el Puente Viejo en plenas inundaciones recientes.
The historic Roman Bridge of Córdoba stands resilient against the powerful, muddy surge of the overflowing river. An amazing photograph and so masterfully created. A hug.
Parece mentira. En Segovia también está a punto de desbordarse el río Eresma. y vuelven las nieves para el fin de semana. Andalucía se lleva la palma con las lluvias... Volví a actualizar la entrada de mi blog, pero creo que sigue sin salir. Gracias por el aviso. Un abrazo y buen día., Ildefonso.
Preciosa foto amigo, hacía años que no se veía así bajar el gran río como le llamamos al Guadalquivir, lo desagradable es los daños que produce, la naturaleza cuando enseña su fuerza demuestra eso precísamente. Un Abrazo
La foto es espléndida y nos recuerda que los ríos buscan su espacio, así que más nos vale prevenir si no queremos que sus aguas lo recuperen. En Zamora también baja crecido aunque todavía tiene margen. Un abrazo.
Ildefonso, qué poderosa unión de imagen y relato. Esa sensación de que el Puente Viejo se inclina, de que el Guadalquivir respira dentro del pecho, convierte la escena en algo más que una crecida: es casi un diálogo entre la ciudad y su río, entre la memoria y la fuerza de lo inevitable. Me ha impresionado cómo describes los árboles sumergidos, esas ramas que parecen escribir un conjuro mientras todo alrededor contiene la respiración. Y ese presentimiento final, tan humano, tan cierto, de que la naturaleza a veces avisa antes de actuar. Una fotografía magnífica y un texto que la eleva aún más. Un abrazo, Ildefonso.
Estoy contemplando como el Puente Viejo se está inclinando hacia mí mientras las aguas crecidas lo acarician con furia. Le recuerdan que nada es eterno, ni siquiera la piedra.
ResponderEliminarMientras hago la fotografía, siento que el Guadalquivir respira dentro de mi pecho. En la lejanía, los pájaros revolotean. La gente observa en silencio, temiendo que el río en algún momento llegue a despertar del todo y reclame la ciudad.
Los árboles sumergidos están agitando sus ramas, como manos que intentan escribir un conjuro, mientras que yo, atrapado entre la fotografía que intento hacer y la magia del rumor del agua, presiento que algo no deseado está a punto de producirse.
-Esta fotografía la hice el día 8 de febrero de 2026, cuando las aguas ya habían inundado el aeropuerto de Córdoba y las urbanizaciones de su entorno.
La fotografía, refleja esa realidad surgida. Las consecuencias, algunas ya sobrevenidas, otras por lontananza todavía.
EliminarEn sí, todo el conjunto no hace sino indicar el "revuelo" que, en éste tema de la emergencia climática, como en los otros "revuelos" a nivel mundial, en crecimiento y expansión, tienen su origen, en parte, en gran parte, en la falta de iniciativas coherentes por parte de muchas personas a la hora de "escoger"/votar a los más aptos para dirigir las sociedades, los pueblos, la mayor parte de la humanidad.
Por lontananza también se atisba, si no se pone remedio antes, el asalto al Gobierno de este país. ¡La extrema derecha!
¡¡Y por decisión "propia", eso creen muchos, de quienes acabarán padeciendo sus políticas!!
¿Alguien conoce a un tal Donald Trump, en un país llamado EE.UU?
Amigo Ildefonso... Mis disculpas por haber utilizado tu fotografía para esta reflexión.
Abrazos.
Wow. Floods can cause a lot of damage.
ResponderEliminarThank you for sharing, Ildefonso.
Lovely picture of the city-- in spite of the water.
ResponderEliminarIt looks flooded
ResponderEliminarQue todo vuelva a su cauce.
ResponderEliminarMi solidaridad con todos los afectados.
Espero que vuelvan a sus casas y que rehagan sus vidas lo mejor posible.
Cuando el río crece así, no impresiona. Asusta. Porque de pronto lo que siempre ha estado ahí, firme, parece que puede ceder. Nada está tan asegurado como creemos.
ResponderEliminarBeautiful photo but oh dear me, the water has risen rather high.
ResponderEliminarConvincente encuadre de la imagen en tres zonas cromáticas: el río turbio ocupando más de la mitad del espacio, el puente y la ciudad en tonos naranjas, cruzando en diagonal la fotografía, y arriba el cielo azul -límpido y brillante- que corona la composición. Me convence el diseño de la imagen y también el texto que la acompaña hablando del Guadalquivir y el Puente Viejo en plenas inundaciones recientes.
ResponderEliminarBeautiful photo and view.
ResponderEliminarThe historic Roman Bridge of Córdoba stands resilient against the powerful, muddy surge of the overflowing river. An amazing photograph and so masterfully created.
ResponderEliminarA hug.
Excelente imagen que sin duda quedará en la retina de todos los cordobeses.
ResponderEliminarUn abrazo Ildefonso
Da miedo pensar en lo que nos muestras y en lo que escribes. Cuando la Naturaleza empieza a reclamar lo que es suyo, estamos aviados.
ResponderEliminarUn abrazo.
High walls have their role. The broad perspective.
ResponderEliminarMe resulta tan imponente la imagen como impotente me siento al verla. Gracias.
ResponderEliminarIncluso vi un día la crecida más alta que ésta y daba mucho miedo.
ResponderEliminar¡Qué os sea leve!
Aferradetes, amic.
Parece mentira. En Segovia también está a punto de desbordarse el río Eresma. y vuelven las nieves para el fin de semana.
ResponderEliminarAndalucía se lleva la palma con las lluvias...
Volví a actualizar la entrada de mi blog, pero creo que sigue sin salir. Gracias por el aviso.
Un abrazo y buen día., Ildefonso.
Una alerta, sin dudas, dentro de una preciosa imagen de Córdoba. Abrazos
ResponderEliminarLa naturaleza avisa. Imposible controlarla. La imagen sobrecoge. Gracias.
ResponderEliminarUn abrazo.
Hemos pasado unos días pendientes de ese puente romano que ha corrido peligro. Bonita foto amigo Ildefonso.
ResponderEliminarPreciosa foto amigo, hacía años que no se veía así bajar el gran río como le llamamos al Guadalquivir, lo desagradable es los daños que produce, la naturaleza cuando enseña su fuerza demuestra eso precísamente.
ResponderEliminarUn Abrazo
La foto es espléndida y nos recuerda que los ríos buscan su espacio, así que más nos vale prevenir si no queremos que sus aguas lo recuperen. En Zamora también baja crecido aunque todavía tiene margen. Un abrazo.
ResponderEliminarIldefonso, qué poderosa unión de imagen y relato.
ResponderEliminarEsa sensación de que el Puente Viejo se inclina, de que el Guadalquivir respira dentro del pecho, convierte la escena en algo más que una crecida: es casi un diálogo entre la ciudad y su río, entre la memoria y la fuerza de lo inevitable.
Me ha impresionado cómo describes los árboles sumergidos, esas ramas que parecen escribir un conjuro mientras todo alrededor contiene la respiración. Y ese presentimiento final, tan humano, tan cierto, de que la naturaleza a veces avisa antes de actuar.
Una fotografía magnífica y un texto que la eleva aún más.
Un abrazo, Ildefonso.
Como va de desbordado el Guadalquivir. La última vez que visité Córdoba por alguno de los arcos del puente romano ni pasaba agua.
ResponderEliminarUn abrazo.
It’s a reminder of how nature and history can coexist, sometimes beautifully, sometimes with quiet tension.
ResponderEliminarUna toma siempre bonita aun con ese enorme caudal, este año el clima se ha cebado con Andalucía. Esperemos que escampe pronto.
ResponderEliminarUn abrazo.
Dejando constancia de "esos días".
ResponderEliminarpodi-.
La fuerza del agua muchas veces es abrumadora. Hermosa toma.
ResponderEliminarAbrazos